Hacer actividad física y saber hidratarse es importante para mantener una vida sana.
Existen varios factores que inciden en la pérdida de líquido y minerales durante la actividad física. Dependiendo de la eficiencia metabólica, las condiciones ambientales y la indumentaria usada (entre otros factores) se puede generar un incremento importante de la temperatura corporal; como respuesta el cuerpo pone en acción mecanismos de eliminación del calor y promueve la intensa sudoración con pérdida de agua y electrolitos. Si estos desbalances no se corrigen pueden afectar seriamente la performance atlética del individuo y su salud.Para esto, es importante saber que existen momentos esenciales para la hidratación:
Antes del ejercicio El objetivo es empezar la actividad con niveles normales de electrolitos. Si se tomó líquido suficiente durante las comidas previas y transcurrió un período de entre 8 y 12 horas desde la última actividad, lo normal es estar euhidratado (hidratación normal). Ahora bien, si la pérdida de fluidos fue alta y el período no fue amplio, se necesita un programa más agresivo. Las bebidas deportivas completas como Powerade ION 4 aseguran que cualquier déficit de líquido/electrolito sea corregido antes de iniciar la actividad. Es necesario comenzar con la hidratación unas 4 horas antes de iniciar la actividad física.
Durante el ejercicio Mientras se lleva a cabo el ejercicio, es importante prevenir una excesiva deshidratación (2% por ciento o más de pérdida de peso debido al déficit de líquido) y cambios excesivos y abruptos en el balance de electrolitos. La transpiración es la primera fuente para liberar el calor que se acumula durante la práctica vigorosa, por eso es clave mantenerse en el adecuado nivel de hidratación.
Después del ejercicio En esta instancia, el objetivo del deportista tiene que ser corregir cualquier desbalance del organismo producido durante la actividad. La cantidad de bebida ingerida debe estar relacionada con la rapidez con la que se quiere lograr la re-hidratación y la magnitud de líquido y minerales perdidos. Una manera simple de saber cuánto se pierde por transpiración es pesarse antes y después de la actividad.
Consejos para una hidratación efectiva (para no deportistas)
1. Tomar entre dos y tres litros de bebidas sin alcohol por día (agua, gaseosa, jugos e infusiones).
2. Incorporar líquido antes de tener sed: mantener alguna botella con agua siempre a mano. La sed es un síntoma tardío de deshidratación.
3. Sumar más alimentos ricos en agua como frutas y verduras a la dieta habitual.
4. Elegir las bebidas que se ajusten al nivel de actividad y estilo de vida.
5. Controlar las pérdidas excesivas de líquido, especialmente a través de la sudoración. En días de excesivo calor, evitar sobreexponerte al sol y realizar ejercicios innecesarios en las horas centrales del día.
El material desarrollado en esta columna cuenta con el aval de la Dra. Susana Socolovsky.
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